lunes, 15 de febrero de 2010

6. La pasión por vender


Capital de provincia, primera hora de día laborable. Mi amigo entra en la librería, donde no hay clientes, y pide un título. De los dos dependientes, el que está leyendo el periódico le contesta que no se pueden conseguir libros de una editorial tan pequeña. Mi amigo dice: "Ah, pues se lo voy a decir al editor", a lo que el librero contesta: "Bueno, también te lo puedo mirar por internet".

"Lo distribuye Fulano", le dice ahora mi amigo, que me tiene al teléfono. Fulano lleva varias decenas de editoriales, así que aunque la del libro que busca mi amigo sea pequeña la librería recibe varias cajas diarias de ese distribuidor. "Ya, pero es que se les ha acabado. Voy a ver si mediante uno que conozco..." Mi amigo deja el móvil y a ver si hay suerte. Pero es evidente que no lo quieren servir: ojalá se acabaran los ejemplares, se hacen más muy rápidamente.

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