miércoles, 14 de enero de 2009

2. Oficio

Abogado

Hay crisis, la empresa de mi hermano va mal y lo ponen en la calle. El abogado del sindicato no puede venir por no sé qué razones. Los compañeros en la misma tesitura, quince en total, acuerdan llamar a un profesional para que negocie por ellos. El abogado se sienta un ratito con los empresarios y enseguida llegan al acuerdo ya previsto en el Estatuto de los Trabajadores: veinte días de indemnización por año trabajado. La media, treinta mil euros por trabajador. El abogado se queda el diez por ciento. Cuarenta y cinco mil euros. El buen hombre recoge los papeles, saluda uno por uno a los presentes y se va sin perder más tiempo, esta no es la única empresa en crisis y quedan muchos despidos por negociar.

Uno de mis amigos es abogado. Lleva laboral, civil... esas cosas donde no hay demasiada sangre. Lo conozco de hace muchos años, es honrado y tiene talento para hacer varias cosas: de cocinero, por ejemplo. Pero prefiere ser abogado independiente. Gana lo suficiente para vestir con dignidad, como exige el oficio, pero no para comer caliente cada día. ¿No se habrá enterado de que esta es buena época de despidos?