Remato la traducción de uno que me gustaría subtitular "Cómo convertirse en hombre sin necesidad de que una princesa te bese el hocico", pero me tendré que conformar con el título tal cual, Consulta para Sapos.
Presento otro en la librería Gil, ante un público cautivo: la mitad son amigos míos, la otra mitad del autor. Ambos tenemos muchos, así que la cosa es resultona. Diecinueve rayas, de Silvia Andrés y Rafael Manrique. Como es natural, no entusiasma a todo el mundo; a mí, ya releído varias veces, me sigue pareciendo un ejercicio magnífico de comprensión amplia, sin juicios, de los cruces en que nos encontramos. Dentro de unos años alguien se hará famoso copiando su estilo.
La directora de la librería, Paz Gil, en sí misma un hallazgo porque es permanentemente encantadora, me presenta a otro: Carmichael, que tiene una librería de viejo y dos minervas en una aldea, Lloreda de Cayón. Lo de la librería es bastante atractivo, pero las dos minervas con las que hace ediciones de poesía con viejos Bodoni resultan irresistibles, así que con mujer, hija y amiga, me presento en Lloreda. ¿Sabe usted dónde hay una librería? En este pueblo, no, no hay ninguna. Una de un inglés... ¡Ah, un inglés! es por ahí... y llegas a una casa de pueblo como las demás, de madera y piedra, repleta de libros. Un sueño. www.carmichaelalonso.com
Otro, fresco de esta noche: alguien me explica que la mejor forma de aprovechar el café es conseguir que la cafeína abandone el cerebro y se reparta por el resto del cuerpo. Me enseña un truco para lograrlo que a veces funciona, pero no en mi caso. Mi sabio amigo dice que en este caso no queda más remedio que recurrir a lo seguro: echarle azúcar. ¡Pero a mí me gusta el café sin azúcar! Se encoge de hombros con expresión contrita. Tendré que elegir entre no aprovecharlo bien y tomarlo de una forma que odio.
jueves, 31 de diciembre de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
2. Oficio
Abogado
Hay crisis, la empresa de mi hermano va mal y lo ponen en la calle. El abogado del sindicato no puede venir por no sé qué razones. Los compañeros en la misma tesitura, quince en total, acuerdan llamar a un profesional para que negocie por ellos. El abogado se sienta un ratito con los empresarios y enseguida llegan al acuerdo ya previsto en el Estatuto de los Trabajadores: veinte días de indemnización por año trabajado. La media, treinta mil euros por trabajador. El abogado se queda el diez por ciento. Cuarenta y cinco mil euros. El buen hombre recoge los papeles, saluda uno por uno a los presentes y se va sin perder más tiempo, esta no es la única empresa en crisis y quedan muchos despidos por negociar.
Uno de mis amigos es abogado. Lleva laboral, civil... esas cosas donde no hay demasiada sangre. Lo conozco de hace muchos años, es honrado y tiene talento para hacer varias cosas: de cocinero, por ejemplo. Pero prefiere ser abogado independiente. Gana lo suficiente para vestir con dignidad, como exige el oficio, pero no para comer caliente cada día. ¿No se habrá enterado de que esta es buena época de despidos?
Hay crisis, la empresa de mi hermano va mal y lo ponen en la calle. El abogado del sindicato no puede venir por no sé qué razones. Los compañeros en la misma tesitura, quince en total, acuerdan llamar a un profesional para que negocie por ellos. El abogado se sienta un ratito con los empresarios y enseguida llegan al acuerdo ya previsto en el Estatuto de los Trabajadores: veinte días de indemnización por año trabajado. La media, treinta mil euros por trabajador. El abogado se queda el diez por ciento. Cuarenta y cinco mil euros. El buen hombre recoge los papeles, saluda uno por uno a los presentes y se va sin perder más tiempo, esta no es la única empresa en crisis y quedan muchos despidos por negociar.
Uno de mis amigos es abogado. Lleva laboral, civil... esas cosas donde no hay demasiada sangre. Lo conozco de hace muchos años, es honrado y tiene talento para hacer varias cosas: de cocinero, por ejemplo. Pero prefiere ser abogado independiente. Gana lo suficiente para vestir con dignidad, como exige el oficio, pero no para comer caliente cada día. ¿No se habrá enterado de que esta es buena época de despidos?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
